Dolina de las Estrellas, NO PISAR

Esto es lo que se puede ver si te das un paseo por la Avenida de las Estrellas de la ciudad de Zaragoza.
Después de todos los problemas que ha habido con esta dolina catalogada en el anejo de riesgos geológicos del Plan General de Ordenación Urbana como dolina nº 1 (Simón et al., 1998), recién bautizada como Dolina de las Estrellas, parece que ésta es la solución…me quedo sin palabras.

Terremotos, que tocan de cerca.

Interesante reflexion extraida del periodico digital QUE, y publicada el dia 21 de mayo. El autor es ANTONIO ARETXABALA DÍEZ, geologo de la Universidad de Navarra.
La Geología no para de darnos sorpresas, esta vez desde dos frentes: por un lado las zonas donde se generan los terremotos y por otro su distancia a núcleos habitados. Cuando como ayer, el golpe de la Tierra se localiza cerca de un núcleo urbano, las consecuencias son catastróficas. Los recientes terremotos mayores de 5 grados en la escala Richter han sorteado en cierta medida el golpear cerca de grandes ciudades. Todos los días los hay y no saltan a las primeras páginas de la actualidad como sucedió ayer o hace un año con Lorca. En Europa todas las semanas golpean y en España cada 2 ó 3 años tiene lugar alguno. Si exceptuamos Lorca en 2011, L?Aquila en 2009 o el de ayer en Ferrara, lo observado últimamente es un abrumador porcentaje en zonas alejadas de núcleos urbanos o el mar.
Desde 2004, Italia se autoconsidera a efectos constructivos y urbanísticos zona de alto riesgo, sin embargo, Ferrara es sorprendentemente la zona en la que menos se espera que ocurran estos fenómenos tan naturales como las tormentas o las nevadas, pero con ritmos distintos.
Todos sabemos del carácter sismogenético de las fallas del Sureste español y de las pirenaicas. Sin embargo, poco conocemos de las que generan sismos dañinos en las mesetas o el Norte, calificadas como en Ferrara de bajo riesgo símico. Pero es que en España no lo debemos olvidar, también nos llevamos sorpresas con estos fenómenos ‘intraplaca’: en 1817, en Arnedo (La Rioja) se produjo un terremoto al que se le ha adjudicado una magnitud por encima de 6 grados Richter, se sintió desde Palencia a Barcelona. En plena guerra civil, octubre de 1938, Arredondo en Cantabria sorprendió con un seísmo cercano a los 5 grados, se sintió mucho en Santander, pero también en Bilbao y Vitoria. Más recientes, y ya bajo la moderna perspectiva de normativas sísmicas, podemos recordar aquel tan superficial de Pedro Muñoz (Ciudad Real). En 2007, golpeó en plena zona clasificada ya por las normas vigentes como de “bajo riesgo sísmico”, los testimonios de cuadros movidos, lámparas oscilando y sustos de la población incluyeron Aragón o Asturias; sólo colapsó parte del Teatro de Almagro, no hubo víctimas, pero dice mucho de nuestro conocimiento de esta piel de toro que habitamos.
Hay ejemplos que se empeñan en demostrarnos nuestra ignorancia sobre el medio que habitamos. Recién estrenada la norma de 1994 (NCSE94), Lugo dejó de ser sísmica, los habitantes de toda Galicia, Castilla, Asturias y Cantabria salieron despavoridos con un terremoto de 5,3 recordándole al BOE que la naturaleza no sabe de burocracia. Hay muchos más ejemplos si incluimos los epicentros del mar, Galicia en 1969 con un seísmo de 5,9 grados. Los más esperables de Cabo de San Vicente de 1969 (7,8), luego en 2007 y 2009 (6,2 y 6,3) sentidos en prácticamente toda la península con llamativos desalojos en edificios de Cádiz, Sevilla o Madrid. Los tres fueron localizados lejos de la costa.
Ya somos más de siete mil millones de almas y la tendencia a la concentración en ciudades es imparable. En una década, cerca del 60% de la población viviremos en ciudades. En diez años, cien millones de chinos abandonarán el campo. Muchas de nuestras ciudades se han construido en muy cortos lapsos de tiempo con los criterios heredados de planteamientos urbanísticos del siglo XX. Trágicamente, una parte significativa de estas ciudades, también de Europa y España, están localizadas cerca de regiones de conocida (o aún no) actividad sísmica ¿No es hora de repensar el urbanismo y desarrollar nuestras mejores herramientas de mitigación como la ley del suelo de 2008? Las normas de construcción sismorresistente no han sido, no son, y nunca serán suficientes.

¿Qué tienen en común el estrato geológico y la glándula parótida?

Amsterdam (Holanda); una tarde del año 1659 un científico joven y curioso se le ocurre comprar una cabeza de cordero para llevarla a su laboratorio y disecar el cerebro. Podríamos pensar, que tío más raro. Pues bien, explorando todos los vasos habidos y por haber con una simple sonda, descubrió un conducto nuevo, desconocido hasta entonces. Era la glándula parótida, bautizada por aquel entonces como ductus stenonianus.
Años más tarde, este mismo científico dejó de lado las incursiones en cerebros ajenos y se preocupó por la tierra y rocas que pisaban sus pies, y más concretamente por los fósiles que observaba en esas capas de material en los paisajes a los alrededores de su ciudad. Esas capas que contenían tal variedad de fósiles tenían que ser descritas de alguna manera…¿porqué no llamarlas estratos? El término estrato fue introducido en Geología por Nicolas Steno en el siglo XVII para denominar a una capa de roca o sedimento limitada por superficies horizontales con continuidad lateral y que equivale a una unidad de tiempo de depósito. Esta definición constituyó la base del Principio de la horizontalidad original y continuidad lateral de los estratos. Estos logros han hecho que Nicolas Steno sea considerado uno de los padres de la Geología y que el estrato y la glándula parótida estén más relacionados de lo que nunca se habría esperado.

Cartografía Geológica de Navarra

PAMPLONA, 30 Abr. (EUROPA PRESS) –
geologia Navarra El Gobierno de Navarra ha mejorado recientemente su página web de cartografía geológica (http://geologia.navarra.es) convirtiendo la información a un formato más universal, posibilitando la superposición con otras cartografías y favoreciendo la visualización de los mapas en pantalla completa y de forma continua por todo el territorio de la Comunidad foral.
Esta página web, alojada dentro del portal de Infraestructuras de Datos Espaciales de Navarra (IDENA), está dirigida principalmente a geólogos y técnicos de ordenación del territorio, medio ambiente, minería, salvamento y abastecimiento, entre otros.
A través de ella el Departamento de Fomento y Vivienda ofrece información detallada sobre el territorio de Navarra: tipos de terreno, edades geológicas o fallas, entre otras. Entre los contenidos de la página web destacan diferentes capas de geología (unidades litológicas, grado y dirección de buzamiento, dirección de coluviones…) y mapas base (en relieve a color o en blanco y negro, ortofotos, y cartografía topográfica). Además, próximamente se colgarán otras informaciones como las bases de datos de manantiales y de simas de Navarra.
A esta página web se puede acceder, además de a través de la dirección http://geologia.navarra.es, desde la sección ‘Servicios’ del SITNA y desde la página de ‘Información geológica y geotécnica’ de la Dirección General de Obras Públicas.
Por otra parte, cabe recordar que en la página web de la Dirección General de Obras Públicas se encuentran el mapa geológico de escala 1/200.000; la cartografía geológica escala 1/25.000; el mapa geotécnico del área de Pamplona; mapas de factores geológicos con incidencia constructiva; las bases de datos con los manantiales, simas y cuevas de Navarra: y el acceso a los productos de la tienda de cartografía del Departamento de Fomento y Vivienda.
La Sección de Geología del Departamento de Fomento y Vivienda fue una de las primeras en ofrecer de forma gratuita sus contenidos en internet desde hace más de quince años, según ha informado el Gobierno en una nota.

Extraído de Europa Press

En Teruel hay dos fallas activas con cierto riesgo sísmico

falla Teruel
 
‘Geódromo’ ha comenzado con su ciclo de conferencias en Teruel, organizados por la Fundación Dinópolis, y lo ha hecho con un aviso cuanto menos inquietante: cada vez es mas evidente el riesgo que la capital turolense tiene de sufrir un terremoto. Una apreciación por la que, tal y como confirma Paloma Lafuente, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, no debe generar alarma en la población.
Eso sí, es una aviso que se debe tener en cuenta a la hora de acometer nuevas construcciones y en la confección de planes de emergencia para los distintos municipios de la provincia. Un aviso de este tipo ha generado un gran interés entre los turolenses que no dudaron en acercarse a la conferencia de Lafuente. Según esta experta, no solo la conocida falla de Concud está activa sino que también lo está la de Teruel. Esta es menos conocida pero parte a la capital en dos.
Esta primera falla es la más conocida y la más visitada en la provincia y Lafuente la conoce muy bien. De hecho, su tesis doctoral versó acerca de este fenómeno geográfico y sabe perfectamente que está viva. A pesar de ello, lanzó un mensaje claro: no es necesario que nadie haga las maletas y se vaya de Teruel.
A través de sus estudios, los científicos estudian que ocurrió en el pasado para saber que puede deparar el futuro. Pero el tiempo humano y el geológico son dos mundos paralelos y el segundo no puede influir en la vida de los primeros.
Sí por algo quiere que se conozca la existencia de estas dos fallas es por hecho de tenerlas en cuenta a la hora de avanzar en planes urbanísticos o de emergencias. Asegura que es más que posible que estas placas no se muevan en miles de años pero también advierte que es un error no ser conscientes de que existen y tienen vida. La falla de Concud podría provocar un terremoto inferior a 7 grados. Una potencia que, no obstante, podría tirar abajo una edificación.
No se sabe cuando podría producirse y precisamente por ello aboga por ser conocedores de esta circunstancia para determinar la correcta ubicación de, por ejemplo, un cementerio nuclear.
Extraído de ECO de teruel.